Quisiera volver a ser chiquita. Cuando veo a los chicos pequeños sonreír, me hacen tan feliz. Me alegra tanto ver esas sonrisas puras & sinceras en sus inocentes caritas. No tienen porque sentirse mal, no sufren. No tienen de que preocuparse, no cometen errores que pases de alguna tierna travesura & no viven con el miedo de lastimar a otra persona. Hasta el más mínimo detalle los sorprende, para ellos todo es nuevo & pueden sentirse felices jugando con cualquier cosa que encuentren. Tienen todo un futuro por elegir, & personas que los guían a hacer las cosas bien, aunque sea imposible. En cambio, nosotros a medidas que pasa el tiempo y nos va pareciendo la rutina vida vez más pesada, ya nada nos sorprende, todo nos da igual & vivimos cometiendo errores, lastimando gente sin razón alguna & tropezándonos millones de veces con la misma piedra. A medida que crecemos, somos cada vez más expertos con diversos asuntos, ya no nos hacen felices las mismas cosas que antes, es decir que cada vez cuesta más llegar a la felicidad, no como cuando éramos pequeños que capaz con un juguete éramos las personas más felices del mundo.
Veo a los niños jugar inocentemente, sabiendo que les espera un futuro cometiendo infinitos errores, porque nadie es perfecto y todo el mundo se equivoca, y de ello se aprende.
Y creo que muy pocas personas pueden contradecir mi teoría de que a medida que crecemos nos vamos convirtiendo cada vez en peores basuras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario